Gaslighting: cuando empiezas a desconfiar de tu propia percepción

Gaslighting es una palabra que ha entrado con mucha fuerza en nuestro vocabulario para hablar de determinadas formas de manipulación psicológica

gaslighting en pareja

Y puede ser útil para poner nombre a una experiencia, pero también conviene utilizarla con cuidado.

Porque no toda discusión es gaslighting y no toda diferencia de memoria es gaslighting.

Y que tu pareja no esté de acuerdo contigo tampoco significa automáticamente que esté manipulando tu percepción.

La pregunta interesante está en otro lugar:

¿Existe una dinámica repetida que hace que cada vez confíes menos en tu propia experiencia?

En pocas palabras

  • El gaslighting se relaciona con dinámicas que pueden llevar a una persona a cuestionar su propia percepción.
  • Una discrepancia puntual no constituye por sí misma gaslighting.
  • El contexto, la repetición y el efecto que produce en la persona son importantes
  • Puede aparecer dentro de dinámicas de maltrato psicológico, aunque no toda experiencia de maltrato tenga que incluir gaslighting.
  • La pregunta no es solamente “¿me está manipulando?”, sino también “¿qué está ocurriendo con mi capacidad para confiar en mí?”.

¿Qué es el gaslighting?

De forma sencilla, hablamos de gaslighting cuando una persona utiliza de manera reiterada determinadas estrategias para negar, distorsionar o deslegitimar la experiencia de otra persona, hasta el punto de que esta puede comenzar a cuestionar su propia percepción, memoria o interpretación de lo ocurrido.

Puede expresarse mediante frases como:

“Eso nunca pasó.”

“Te lo estás inventando.”

“Siempre entiendes todo mal.”

“Estás exagerando.”

“Estás loca.”

“Eso ocurrió porque tú me provocaste.”

Pero las frases, por sí solas, no cuentan toda la historia. Lo relevante es observar qué función tienen dentro de la relación y qué patrón se está construyendo.

Una diferencia importante: no toda discrepancia es gaslighting

Dos personas pueden recordar de manera diferente una situación.

Una puede decir:

“Yo recuerdo que ocurrió así.”

Y la otra:

“Yo lo recuerdo de otra manera.”

Eso, por sí mismo, no es gaslighting.

También puede haber discusiones en las que ambas personas se defienden, se enfadan o interpretan de manera diferente lo sucedido.

Una dinámica preocupante puede aparecer cuando cuestionar sistemáticamente tu versión se convierte en una forma de evitar cualquier responsabilidad, deslegitimar tus emociones o hacer que acabes desconfiando de ti misma.

Por eso el contexto importa.

El efecto puede ser más importante que encontrar la frase perfecta

Quizá una de las mejores formas de observarlo sea mirar qué empieza a ocurrir contigo.

Por ejemplo:

Antes:

“Esto me ha molestado.”

Después de un tiempo:

“No sé si tengo derecho a estar molesta.”

Antes:

“Sé lo que vi.”

Después:

“Quizá lo imaginé.”

Antes:

“No estoy de acuerdo.”

Después:

“Necesito preguntarle a alguien si estoy entendiendo bien”

La cuestión no es demostrar que nunca te equivocas.

Es observar si tu capacidad para confiar en tu propia experiencia se está debilitando dentro de una relación concreta.

El gaslighting puede generar una necesidad constante de comprobar

Cuando empiezas a desconfiar de tu percepción, puedes buscar certezas, revisar mensajes, guardar conversaciones, preguntar a amistades, intentar recordar exactamente qué se dijo, repasar mentalmente una discusión antes de dormir, buscar en Internet si una conducta es “normal”.

Preguntarte:

“¿Realmente pasó así?”

Y esa búsqueda de certeza puede convertirse en una segunda fuente de agotamiento. Ya no solamente tienes que vivir la situación. También tienes que investigar constantemente tu propia experiencia.

“Quizá soy demasiado sensible”

Esta es una de las dudas que pueden aparecer, y aquí conviene hacer una distinción. Puede que seas una persona sensible, puede que tengas una reacción emocional intensa, puede que interpretes una situación de una forma diferente a otra persona. Nada de eso significa que tus emociones dejen de tener valor.

Una relación saludable no requiere que dos personas sientan exactamente lo mismo, puede existir desacuerdo sin que una persona tenga que convencer a la otra de que su experiencia nunca ocurrió.

¿Cómo se relaciona con el maltrato psicológico?

El gaslighting puede formar parte de una dinámica más amplia de violencia psicológica. Puede coexistir con:

  • control
  • intimidación
  • humillaciones
  • aislamiento
  • amenazas
  • culpabilización
  • vigilancia
  • chantaje emocional
  • desvalorización

Pero tampoco necesitamos utilizar el término gaslighting para explicar todo el maltrato psicológico. Son conceptos relacionados, pero no equivalentes.

Por eso, en lugar de preguntarte únicamente:

“¿Esto es gaslighting?”

puede ser más útil ampliar la mirada:

“¿Qué está ocurriendo en esta relación y qué efectos está teniendo en mí?”

¿Y si yo también cometo errores?

Por supuesto que puedes equivocarte, puedes recordar mal, puedes interpretar una situación de forma incorrecta y puedes reaccionar de una manera que después lamentes.

Reconocerlo no significa aceptar que otra persona pueda utilizar tus errores para invalidar sistemáticamente todo lo que sientes.

Una relación no debería exigir que una persona sea perfecta para que su experiencia merezca ser escuchada.

La mirada feminista: ¿por qué terminamos preguntándonos tanto qué nos pasa a nosotras?

Existe una cuestión cultural que merece atención. A muchas mujeres se nos ha enseñado a revisar nuestra propia conducta antes de cuestionar la de la otra persona:

“¿He sido demasiado exigente?”

“¿Podría haberlo dicho mejor?”

“¿Estoy siendo injusta?”

“¿Estoy cuidando suficientemente la relación?”

Esta capacidad de revisar nuestra propia posición puede ser valiosa. Pero también puede convertirse en una trampa cuando toda la responsabilidad por el funcionamiento de la relación acaba recayendo sobre una sola persona. Una mirada feminista no significa asumir automáticamente que la otra persona es responsable de todo. Significa poder preguntar:

“¿Qué está ocurriendo entre ambas personas y qué relaciones de poder están presentes?”

También puede aparecer en relaciones LGBTIQ+

Las dinámicas de deslegitimación de la experiencia pueden aparecer en cualquier tipo de relación.

En parejas LGBTIQ+ pueden existir, además, formas específicas de presión relacionadas con la identidad, la orientación sexual, la expresión de género o la pertenencia comunitaria.

Por ejemplo, utilizar información sobre la identidad de la otra persona para amenazarla, aislarla o generar miedo puede formar parte de una dinámica de control. La experiencia de cada persona es distinta. Por eso es importante no aplicar una plantilla heterosexual a todas las relaciones.

¿Qué puedes hacer si sospechas que algo así está ocurriendo?

No necesitas comenzar intentando demostrar que la otra persona está haciendo gaslighting

Puedes empezar por observar

1. Registra lo que ocurre para ti

No para construir un expediente contra nadie, sino para poder mirar tu propia experiencia con mayor claridad.

2. Observa los patrones

¿Sucede una vez? ¿O se repite?

3. Mira qué ocurre cuando pones un límite

¿Puedes decir que no? ¿Puedes expresar desacuerdo?

4. Pregunta qué ha cambiado en ti

¿Confías menos? ¿Te justificas más? ¿Te sientes más culpable? ¿Te cuesta decidir?

5. Busca un espacio seguro para hablarlo

Especialmente si la confusión está ocupando mucho espacio. No necesitas llegar con un diagnóstico de la relación. Puedes llegar con una pregunta.

No necesitas demostrar que es gaslighting para pedir ayuda

Esta quizá sea la idea más importante. En Internet podemos encontrar listas, etiquetas y explicaciones para casi cualquier experiencia.

Pero quizá tu necesidad no sea conseguir la palabra perfecta.

Quizá necesites un espacio donde poder reconstruir lo ocurrido, reconocer qué efectos ha tenido en ti y volver a confiar progresivamente en tu propia capacidad para interpretar y decidir.

Si estás intentando comprender si lo que ocurre en tu relación puede estar relacionado con maltrato psicológico, puedes conocer mi forma de acompañar psicológicamente estas situaciones desde una perspectiva feminista y narrativa.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el gaslighting?

Es un término utilizado para describir dinámicas en las que una persona deslegitima o distorsiona reiteradamente la experiencia de otra, pudiendo hacer que esta llegue a cuestionar su propia percepción.

¿Toda discusión es gaslighting?

No. Las diferencias de opinión, los recuerdos distintos o los conflictos puntuales no constituyen necesariamente gaslighting.

¿El gaslighting es maltrato psicológico?

Puede formar parte de una dinámica de maltrato psicológico, pero ambos conceptos no son exactamente lo mismo.

¿Qué puedo hacer si dudo constantemente de mí?

Puede ayudarte registrar lo que estás viviendo, observar patrones, hablar con personas de confianza y buscar un espacio profesional donde puedas explorar la situación sin ser juzgada ni presionada para tomar una decisión inmediata.

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